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Mis entradas preferidas - INGRESAR.

Todas y cada una de las entradas forman parte de mis recuerdos, pero hay algunas que son mis preferidas. Es por eso que independientemente que ocupan un lugar en el Blog en el orden que fueron escritas, quería agruparlas en este lugar.

EL CLAN PUCCIO.

Que me llevo a recordar este tema?
En el día de ayer leyendo un diario por internet, me detuve porque había una foto de Francella con el cabello totalmente blanco.  
Comencé a leer y me entere que se debía a la nueva película de Pablo Trapero que se llamará “El Clan”, película que estará basada en el recordado y estremecedor caso Puccio.
El papel protagónico tiene nombre y apellido, será Guillermo Francella quien encarnará al líder de esa banda que operó a principios de la década del 80, papel que será un gran desafío para este gran actor.
LA FAMILIA QUE SECUESTRABA Y ASESINABA A SUS AMIGOS. 
Todo comenzó en el año 1982 cuando finalizaba la Guerra de Malvinas y ya estaba finalizando la última Dictadura Mililar de Argentina.
Fue en ese marco que Arquímedes Puccio, de profesión Contador Público y ex Diplomático, diseño un plan para hacerse de dinero, secuestrando empresarios que él conocía, o bien eran amigos de sus hijos,  cobrando un rescate para luego matarlos. 
Arquímedes Puccio ya venía con antecedentes en este accionar, dado que había sido acusado de secuestrar a un empresario de Bonafide en el año 1973, pero fue sobreseído por falta de pruebas. 
Para llevar a cabo su plan, se reunió con varios amigos, como Guillermo Fernández Laborda que era su amigo desde los años 70, Roberto Oscar Díaz que se desempeñaba como empleado en una concesionaria de autos, Rodolfo Franco un militar retirado con el rango de Coronel del Ejército y Herculiano Vilca de profesión albañil, el cual según se supo tiempo más tarde, fue quien acondicionó el sótano de la casa de Puccio, destinado a ocultar a las víctimas.  
Este lugar tenía forma de  "L" y había sido ambientado como una cava de vinos, cuya puerta de acceso esta tapada por un mueble de dos puertas, montado sobre ruedas.
Detrás de este mueble se encontraba una puerta que conducía a otra habitación, más pequeña y oscura, recubierta con papel periódico. 
Había también un tacho metálico de pintura vacío con una tapa sobre uno de sus lados, que hacía las veces de un improvisado excusado, completando el improvisado mobiliario había una mesita y una sucia cama.
El día 22 de Julio de 1982, cometían su primer secuestro, el empresario de 23 años Ricardo Manoukian, al cual lo atrapan cuando salía de uno de los depósitos de los Supermercados Tanti, propiedad de su padre.
Su familia pagó u$s500.000 de rescate, pero el empresario no fue liberado y no volvieron a verlo nunca con vida.
Según fue probado posteriormente, el entregador de Manoukian fue uno de los hijos de Puccio, Alejandro, amigo personal del muchacho secuestrado, con el cual iban a todo tipo de fiestas juntos.  
Mientras conducía por Avenida del Libertador, Manoukian observa a su amigo “Alex” Puccio haciéndole señas para que parara a conversar, y así fue abordado por la fuerza, siendo llevado a punta de pistola a la casona. 
Cuando el cuerpo de Manoukian fue encontrado tenía 3 disparos en la nuca, siendo asesinado el 30 de Julio de ese mismo año. 
El 5 de Mayo de 1983 secuestran al Ingeniero Eduardo Aulet, quien acababa de recibirse recientemente, era casado, tenía 25 años y era también amigo de Alejandro Puccio, pues habían jugado al Rugby en el mismo equipo de San Isidro.
Es importante aclarar que el hijo de Arquímedes era un deportista famoso, había jugado en el Club Atlético San Isidro e integrado el equipo del Seleccionado Nacional de Rugby Los Pumas.
Aulet también fue asesinado, luego que su familia pagara un rescate de u$s100.000, pero su cadáver recién fue descubierto en 1987, enterrado en un campo de General Rodríguez. 
El 22 de Junio de 1984, el empresario Emilio Naúm de 38 años, dueño de la conocida marca de ropa Mc Taylor, salía de su casa de Palermo Chico todos los días alrededor de las 10 de la mañana.
Cuando venía conduciendo su automóvil BMW, vio que Arquímedes Puccio le hacía señas para que se detuviera, y el empresario sin desconfiar de nada detiene la marcha de su vehículo.
El Clan lo había elegido como su próxima víctima para cobrar rescate, pero el empresario al darse cuenta de lo que estaba sucediendo, se resiste y lo matan de un disparo en el pecho. 
El tiempo corría y la vida del Clan Puccio, estaba por llegar a su fin un año después. 
El 23 de Agosto de 1985, la policía detiene a Laborde que junto con Arquímedes y su hijo Daniel Puccio se disponían a cobrar el rescate de la empresaria Bollini de Prado dueña de la concesionaria Mitsubishi de Lavallol, que había sido secuestrada y alojada en el sótano de la casona.
Cuando la encontraron en la casa de los Puccio, llevaba ya 32 días de cautiverio, muy desmejorada, pero sin embargo con su ayuda se pudieron aclarar los crímenes del Clan.
La residencia de los Puccio se conoció más tarde como la residencia del terror, donde el sótano donde mantenía a sus víctimas presas era de hormigón armado, para evitar que los ruidos pudiesen ser escuchados desde fuera.
En esos años algunos vecinos recuerdan a Arquímedes como “EL LOCO DE LA ESCOBA" porque siempre lo veían barriendo a altas horas de la madrugada.
El Clan fue detenido, en él estaban también Silvia y Daniel Puccio, hijos de Arquímedes y Epifania Calvo su mujer, pero luego fueron liberados.
En esta causa trabajaron incansablemente las telefonistas de la vieja empresa ENTEL que lograron ubicar con métodos casi prehistóricos, los llamados salientes que se hacían desde un teléfono público de una confitería en Av. del Libertador.
De inmediato se le aviso a la Policía, quien cuenta sólo con orden de detener a quien hablase por teléfono en dicho bar, no se sabía si se trataba de una o diez personas, pero allí se detuvo a Arquímedes Puccio quien se encontraba extorsionando telefónicamente.
Este fue el punto de partida para aclarar las actividades de esta familia  y liberar a la víctima todavía viva, que se encontraba aún en el sótano.
Al ser indagado Alejandro Puccio declaró no saber de las actividades del padre, pese a vivir allí, pero a instancias de Aníbal Ibarra, en ese entonces Secretario de la Cámara del Crimen, se llevó a cabo el allanamiento de la casa de los Puccio y se estableció que ninguna persona que viviese en ese lugar podía ignorar los hechos que allí sucedían, razón por la cual el Clan Puccio terminó en la cárcel.